SANTO DOMINGO, RD.– El nuevo túnel de la Plaza de la Bandera comenzó a mostrar sus primeros efectos sobre la movilidad urbana, luego de entrar en operación como parte de la solución vial desarrollada por el Gobierno para descongestionar la intersección de las avenidas Gregorio Luperón y 27 de Febrero.
Desde las primeras horas de este lunes, miles de conductores utilizaron la infraestructura para desplazarse por la avenida Luperón en dirección norte-sur, registrándose una circulación continua incluso durante períodos de alta demanda.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones realizó monitoreos mediante drones y personal técnico, cuyos resultados mostraron un flujo vehicular constante y una disminución de los congestionamientos que durante años caracterizaron el entorno de la Plaza de la Bandera.
Una nueva salida hacia el sur
El túnel fue inaugurado el domingo 19 de julio por el presidente Luis Abinader, junto con la renovación integral de la Plaza de la Bandera.
La obra fue concebida para agilizar la salida desde el Distrito Nacional hacia Santo Domingo Oeste y las provincias de la región Sur, además de fortalecer uno de los principales corredores de transporte de pasajeros, mercancías y actividades comerciales del país.
El sistema vial permite que los vehículos circulen de manera soterrada por debajo de la plaza, dando continuidad a la avenida Gregorio Luperón y separando el tránsito de paso de los movimientos locales que se producen en la superficie.
La infraestructura tiene una longitud aproximada de 1.2 kilómetros, dispone de cuatro carriles y fue diseñada para movilizar alrededor de 2,500 vehículos por hora en cada sentido.
Inversión de RD$3,300 millones
Durante la inauguración, el presidente Abinader informó que el proyecto requirió una inversión de RD$3,300 millones.
El mandatario indicó que los recursos utilizados proceden de los ingresos obtenidos mediante la renegociación del contrato de concesión con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI, conocida como Aerodom.
Según el jefe de Estado, la obra forma parte de una estrategia para convertir esos recursos en infraestructuras que mejoren la competitividad, la seguridad vial y la calidad de vida de la población.
El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, explicó que el túnel beneficiará a unas 300,000 personas y constituye la segunda etapa de la solución vial ejecutada en esa zona.
La construcción comenzó en febrero de 2025 y fue completada en aproximadamente un año y medio, de acuerdo con la información institucional.
Menos tiempo, estrés y consumo de combustible
Para los usuarios de la vía, el cambio no se limita a una reducción del congestionamiento.
Una circulación más fluida puede disminuir el tiempo necesario para llegar a centros de trabajo, universidades y viviendas, además de reducir el estrés de los conductores y el consumo de combustible causado por las largas filas de vehículos.
Antes de la construcción del túnel, la rotonda de la Plaza de la Bandera recibía más de 2,500 vehículos por hora durante los momentos de mayor demanda, provocando importantes retrasos entre el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y la salida hacia el sur.
Seguridad y monitoreo permanente
La infraestructura dispone de sistemas de ventilación y extracción de gases, equipos contra incendios, plantas eléctricas de emergencia y un centro de control conectado al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911.
Estos componentes fueron incorporados para garantizar una operación segura y permitir una respuesta rápida ante cualquier incidente dentro del túnel.
El Ministerio de Obras Públicas informó que continuará observando el comportamiento del tránsito durante los próximos días y realizará los ajustes técnicos necesarios para optimizar la circulación.
Parte de un corredor estratégico
El túnel se integra con otras obras ejecutadas para mejorar la conexión entre la capital y el sur del país, entre ellas el paso a desnivel de la prolongación 27 de Febrero con Isabel Aguiar, las circunvalaciones de Baní y Azua y las intervenciones en las carreteras hacia San Cristóbal, Peravia, Barahona y Pedernales.
El Gobierno considera que estas infraestructuras contribuirán a mejorar el transporte de mercancías, facilitar el comercio, impulsar el turismo y acercar nuevas oportunidades económicas a las comunidades del sur.
La intervención también incluyó la renovación de la Plaza de la Bandera, procurando conservar su valor histórico y simbólico mientras se modernizaba el sistema vial ubicado debajo del monumento.
Con sus primeros resultados operativos, el túnel comienza a modificar una de las rutas más congestionadas de Santo Domingo y se convierte en una pieza central de la conexión terrestre entre la capital y la región Sur.
Fuentes oficiales: Presidencia de la República Dominicana y Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.










